Nuestra carta de vinos en Costa Adeje: del volcán al Champagne
Una buena carta de vinos se parece a un buen anfitrión: tiene que saber recibir a todo el mundo. Al que viene buscando un Rioja de los de siempre. Al que celebra con champagne. Al curioso que quiere probar algo que no existe en ningún otro lugar del mundo. Y al que solo sabe que le apetece un blanco frío mirando el mar.
Nuestra bodega está construida para todos ellos. Del suelo volcánico de las islas a las grandes casas de la Champagne, pasando por Ribera del Duero, Rioja, Toro y la Provenza. Te la enseñamos por dentro.
Blancos: los reyes de la casa
Cuando el plato central es un arroz de marisco, el blanco no es una opción: es el camino natural. Por eso es la sección más profunda de la carta, y la más nuestra: casi toda es canaria. Listán blanco en todas sus versiones —del Tágara fresco y directo a Vidonia, un vino de parcela que se codea con los grandes blancos de España—, malvasía volcánica de Lanzarote, albillo criollo, y rarezas como el marmajuelo o la forastera de La Gomera.
¿Prefieres terreno conocido? Un Chardonnay o el verdelho de Tamerán —el proyecto de David Silva, sí, ese David Silva— te dan la mano para cruzar después al lado volcánico.
Tintos:
de Vega Sicilia al volcán
Que el blanco mande no significa que el tinto no juegue. La carta reúne nombres que no necesitan presentación: Vega Sicilia Único, Valbuena, los Protos de Ribera del Duero, los grandes de Toro —Numanthia, Pintia, Termanthia— y hasta un Château Margaux para las ocasiones que hacen historia.
Y junto a ellos, los tintos de la tierra: listán negro de altura, maceración carbónica de Tacoronte-Acentejo y baboso negro de Abona. Tintos atlánticos, frescos y ligeros, que —spoiler dentro del spoiler— con un arroz funcionan mucho mejor de lo que te imaginas.
Burbujas y rosados:
el modo celebración
Frente al mar, las burbujas saben distinto. Tenemos las grandes casas de la Champagne —Moët & Chandon, Ruinart, Dom Pérignon—, cava brut nature y una joya de kilómetro cero: los Altos de Trevejos, espumosos de listán que nacen a más de mil metros de altura.
Y para las tardes largas de terraza, rosados de libro: del Whispering Angel y el AIX de la Provenza a los rosados de Rioja, Ribera y Navarra. El color de las vacaciones existe y se sirve frío.
El toque que no encontrarás en otro sitio: el vino canario
Si algo distingue esta carta de cualquier otra, es la parte isleña. Canarias es un territorio vinícola único por tres motivos que no se pueden copiar: los suelos de ceniza y lava, que dan una mineralidad irrepetible; las cepas prefiloxéricas, que crecen sin injertar como hace siglos que no se ve en Europa; y un puñado de uvas que solo existen aquí. Beber vino canario es, literalmente, beber un paisaje.
Nuestro consejo: reserva al menos una botella de la comida para dejarte sorprender. Las uvas que no conoces son el motivo de que esta carta exista.
El maridaje que manda:
vino y arroz
Esto no es teoría, es práctica diaria. Un blanco volcánico bien frío limpia el paladar entre cucharada y cucharada de un arroz de marisco. Una malvasía con cuerpo aguanta sin despeinarse un arroz de carabinero. Un rosado de Provenza es el comodín perfecto para mesas donde cada uno pide una cosa. Y unas burbujas convierten cualquier paella en una celebración.
¿Nuestra jugada favorita? Arroz caldoso de bogavante, malvasía volcánica seca y una sobremesa sin prisa mirando la Playa de Troya. Echa un vistazo a nuestra carta de arroces y pregunta al equipo: saben qué botella le va a cada paella.
Consejos de la casa para elegir botella
Di cómo te gusta, no qué etiqueta.
«Un blanco seco y fresco» o «un tinto suave» dice más que cualquier nombre. Con eso, el equipo acierta.
Pregunta la historia.
Detrás de cada botella hay un paisaje: cepas centenarias, hoyos en la ceniza, bodegas con siglos de historia. El vino sabe mejor cuando sabes de dónde viene.
Atrévete al menos una vez.
El Rioja de siempre estará ahí mañana. La forastera de La Gomera, quizá no.
Viñedo volcánico de La Geria en Lanzarote, hoyos en la ceniza y muros de piedra: así nace la malvasía volcánica que te espera en la mesa.
Ven a brindar:
(esto no se cuenta, se descorcha)
Podríamos seguir escribiendo sobre nuestra carta de vinos en Costa Adeje, pero un vino no se lee: se bebe. Estamos en Playa de Troya, dentro de Monkey Beach Club. Reserva tu mesa, pide un arroz y deja que la bodega haga el resto.
Bésame Mucho — arroces, buen vino y besos al paladar, frente al mar de Costa Adeje.
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